Personal calificado
Inspectores con experiencia específica en bota vaquera, no personal generalista que rota entre industrias. Saben dónde falla cada etapa y qué buscar en cada una.

Verificamos la calidad de tus botas antes de que lleguen a tu cliente.
Cuidamos su marca.
Especialistas en la industria de la bota vaquera, no generalistas.
Par por par, contra criterios acordados por escrito.
Evidencia fotográfica y cada defecto clasificado.
Las inspecciones las dirige un auditor interno certificado.
Tratamos en inglés con tu comprador en Estados Unidos.
Cada servicio se puede contratar por separado o como una auditoría completa de producto terminado.

Revisión integral del par terminado contra la especificación del cliente, antes de que salga de planta.

Verificación de medidas, simetría, alturas y proporciones conforme a la ficha técnica del modelo.

Detección de cicatrices, manchas, diferencias de tono, marcas de rebajado y defectos de acabado en la piel.

Control de puntadas por pulgada, hilo suelto, saltos de puntada, alineación y simetría del bordado.

Verificación de pegue, despegues incipientes, altura de tacón, clavado y alineación del ensamble.

Confirmación de que cada caja contiene el par correcto, corrido de tallas completo y etiquetado correspondiente.

Cada hallazgo se registra y se clasifica como crítico, mayor o menor bajo criterios definidos de antemano.

Evidencia gráfica de cada defecto encontrado, para que la decisión no dependa de una descripción escrita.

Contraste punto por punto contra la especificación acordada entre fabricante y comprador.

Se mide, no se estima
Cada hallazgo se contrasta contra la especificación acordada y se registra con su evidencia.
No es una frase de catálogo. Es la diferencia entre enterarte de un defecto en tu planta o enterarte cuando el par ya lo trae puesto el cliente de tu cliente. Cuidamos su marca.
Inspectores con experiencia específica en bota vaquera, no personal generalista que rota entre industrias. Saben dónde falla cada etapa y qué buscar en cada una.
Revisamos par por par, no una muestra estadística. Ningún defecto se cuela por haber quedado fuera del muestreo.
Los criterios de aceptación se acuerdan antes de empezar. El resultado no depende del ojo del inspector que te haya tocado ese día.
Cada hallazgo va documentado con fotografía y clasificado como crítico, mayor o menor. Así es el reporte que recibes.
Un reporte de auditoría de calidad, entregado en digital, con todo lo necesario para tomar una decisión sobre el lote — y para respaldarla frente a tu comprador.

No inspeccionamos calzado genérico. Cubrimos las siete etapas de fabricación, y en cada una sabemos qué defecto buscar y dónde suele aparecer.
Aprovechamiento de la piel, zonas de estiramiento y detección de defectos de origen.
Puntadas por pulgada, tensión de hilo, remates y uniones de las piezas.
Diseño, densidad, simetría entre pares y limpieza del reverso.
Centrado sobre la horma, tensión del corte y formación del contrafuerte.
Preparación, pegue, prensado y verificación de adherencia.
Altura, clavado, alineación y acabado del tacón.
Limpieza, acabado, emparejado, etiquetado y empaque final.
Desliza para ver todas las etapas →
Un defecto detectado en planta cuesta una fracción de lo que cuesta detectado en el almacén del comprador — y una fracción todavía menor de lo que cuesta cuando lo detecta el consumidor final.

Cuidamos su marca
Todo lo que sale de su planta lleva su nombre. Nosotros verificamos que lo merezca.
Un lote defectuoso que llega al consumidor final no cuesta solo la devolución: cuesta la reputación que tardó años en construir. Cada auditoría existe para que eso no ocurra.
No inspeccionamos calzado en general. Conocemos los defectos propios de la bota vaquera y dónde aparecen.
Cada auditoría parte de criterios acordados por escrito antes de empezar. Nada queda a interpretación.
El problema se encuentra en planta, no en el almacén del cliente. Ahí es donde todavía es barato corregirlo.
Documentos que se entienden y se pueden presentar tal cual al comprador, sin necesidad de traducirlos.
El objetivo no es solo separar el producto malo, sino que deje de producirse.
Cada hallazgo va documentado con foto. La conversación con el proveedor deja de ser una discusión de palabra.
No cerramos en el hallazgo: verificamos que la corrección se haya implementado y que funcione.
Lo que más nos preguntan fabricantes y compradores, respondido sin rodeos.
Depende de tres cosas: la cantidad de pares, el tipo de auditoría y dónde está la planta. No hay tarifa fija, porque un lote de 300 pares y uno de 5,000 no son el mismo trabajo. Mándanos esos datos por el formulario de cotización y te respondemos con una propuesta en 24 horas hábiles.
Un plan de muestreo AQL revisa un subconjunto estadístico y acepta o rechaza el lote completo a partir de ahí. Nosotros revisamos par por par. Nada se acepta por haber quedado fuera de la muestra — que es lo que cuenta cuando un solo par defectuoso que llega al consumidor final cuesta más que la inspección entera.
Crítico: compromete la seguridad o hace el producto inutilizable, y el lote se rechaza de forma directa. Mayor: afecta función, durabilidad o apariencia de forma evidente para el consumidor final. Menor: desviación leve respecto a la especificación, sin impacto en función ni en venta. Los criterios se acuerdan por escrito antes de empezar la auditoría.
Los defines tú, con nosotros y —cuando aplica— con tu comprador, siempre por escrito y antes de que empiece la auditoría. Así el resultado no depende del ojo del inspector que te haya tocado ese día.
Sí. La inspección se hace donde está el producto, antes de que salga, que es el momento en el que corregir todavía es barato. Estamos en Guanajuato, México.
Depende del volumen y del tipo de auditoría, porque vamos par por par y no por muestra. La ventana se acuerda contigo antes de empezar para que encaje con tu fecha de embarque, y te decimos de entrada si la fecha que necesitas no es viable.
Datos del lote, cantidad inspeccionada, defectos encontrados, su clasificación como crítico, mayor o menor, evidencia fotográfica de cada uno, el porcentaje de defectos, el resultado de la auditoría y las recomendaciones con acciones correctivas.
Dentro de las 24 horas siguientes al cierre de la inspección. Se entrega en digital y está redactado para que puedas pasárselo a tu comprador tal cual, sin necesidad de traducirlo.
Recibes el reporte con cada hallazgo documentado y clasificado, para que decidas si reprocesar, seleccionar o detener el embarque. No cerramos en el hallazgo: damos seguimiento para verificar que la corrección se implementó y que funciona.
Sí. Trabajamos en inglés, y los reportes están redactados para enviarse al comprador tal cual.
Nuestra especialización es la bota vaquera, y ahí es donde está el valor: conocemos el defecto propio de cada una de las siete etapas de fabricación y dónde suele aparecer. Si tu producto es otro, dínoslo en el formulario y te decimos con claridad si somos la opción adecuada.
Déjanos cómo contactarte y te respondemos con una propuesta.